México, en el terreno internacional sigue ganando reconocimiento por los cambios tributarios implantados recientemente, y principalmente, por la astucia del gobierno federal para conseguir que transitaran en el Congreso de la Unión.
Durante la reunión ministerial de la OCDE la semana pasada en París, Francia, nuestro país fue nuevamente objeto de reconocimiento por lograr cambios fiscales relevantes con la implantación del Impuesto Empresarial a Tasa Única y con el Impuesto a los Depósitos en Efectivo, que en la óptica de la comunidad internacional, México se encuentra en el camino de fortalecer sus finanzas públicas no sólo con ingresos petroleros, sino con ingresos tributarios.
La ruta está planteada y para las siguientes administraciones vendrá el reto más importante: cambiar la situación del IVA al homologarlo en alimentos y medicinas, una de las situaciones políticas más complicadas para la administración federal, como se vio con Fox Quesada, que fue su rotundo fracaso.
La opinión internacional considera que México se debe inscribir en la tendencia de gravar el consumo y bajar los impuestos directos como el Impuesto Sobre la Renta, que se piensa se extinguirá a finales de la administración calderonista para ser reemplazado por el IETU, de acuerdo a los resultados recaudatorios que demuestre y lo que acepten los gobiernos con los que se tiene tratado de doble tributación, terreno nada sencillo, ya que Estados Unidos lo aceptó de manera temporal, y decidirá después de ver los efectos económicos para ese país y las corporaciones que tienen operaciones en ambos lados de la frontera.
El camino tributario calderonista hasta el momento tiene un reconocimiento por la comunidad internacional de haber hecho la tarea, ahora sólo falta recoger la calificación final, que todo parece indicar será aprobatoria.